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miércoles, 22 de agosto de 2018

El impacto emocional de las botellas de agua extremadamente caras en las habitaciones



Tanto para los consumidores del resto de los servicios y productos, como para los turistas, el ofrecimiento de una tarifa base accesible, y justa en su relación calidad-precio hace la diferencia entre elegir hospedarse en un hotel u otro.

Pero, tras el ‘check-in’, ¿Realmente se mantiene esa relación justa y sana para los bolsillos del huésped? En la mayoría de las ocasiones, no. Esto se debe a que la mayoría de los empresarios hoteleros se mantienen renuentes a reconocer que, detalles como depósitos elevados para acceder a amenidades, y precios caros por insumos básicos como agua, alimentos o hielos son verdaderamente insoportables para sus clientes.

Particularmente, los precios ‘de escándalo’ en el agua embotellada, son un punto que nos debe hacer reflexionar.  Durante su estadía en una habitación de las cadenas hoteleras de mayor prestigio, un huésped se encuentra con precios estratosféricos, de hasta 7 dólares por cada pieza de agua embotellada, tomando como moneda de referencia el estándar internacional.

Ante ese panorama, tus huéspedes (seguramente también tú lo harías) se hacen la pregunta obligada: ¿Por qué pagaría 7 dólares por una botella con agua, cuando puedo encontrarla en un dólar o menos en tiendas de autoservicio?

Las sensaciones de abuso, estafa, desconfianza y malestar general se apoderan de las emociones de los clientes, quienes frecuentemente se cuestionan: “¿Este hotel piensa que soy tan ingenuo como para pagar este precio? ¿En qué otros conceptos me estarán cobrando de más?”.

Esta mala idea podría llegar, incluso, a que el cliente descarte para siempre tu hotel de entre sus opciones de hospedaje en futuros viajes.

Si lo piensas bien, sencillamente no hay justificación lógica ni satisfactoria con la que tu invitado pueda creer, pero sobre todo sentir, que este precio está justificado y es adecuado para lo que le ofreces, por lo que tu imagen como anfitrión puede verse seriamente deteriorada ante sus ojos.

Principalmente porque el agua es fundamental para la vida (literalmente), y ofrecerla debería representar una de tus principales cortesías al recibir a los viajeros. Lo que tratamos de decir, es que mantener este tipo de tarifas no te beneficia en nada, a excepción de la cuenta bancaria.

En la balanza, sabemos que sin duda preferirías ganar por volumen y no por unidad de producto expendido. Esto, porque cada año se suman nuevos nombres a tu lista de competidores, quienes trabajan para que quienes ahora son tus clientes, empiecen a ser los suyos.

Sin duda, la satisfacción del cliente abarca muchos otros aspectos de la atención y hospitalidad. Por eso, no deberías darte el lujo de perderlos por detalles tan básicos, fácilmente corregibles y sobre todo tan importantes para la sensación de bienestar de quienes adquieren tus servicios; la decisión es tuya.

Mejora la experiencia de tus huéspedes ofreciendo servicios de calidad, apóyate en con el Programa Para Hoteles.

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